Todo es mio -cap 15- por qué

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El cañón de la pistola humeaba aún mientras el cuerpo inerte de Juan se desplomaba creando en el suelo un gran charco de sangre. El estruendo del disparo había enmudecido todo sonido externo y lo único que ahora se podía escuchar en la sala era el silencio.

Irina bajó el arma lentamente. José Luís estaba atónito, no tanto por el disparo o la muerte de Juan, sino por la aparición de un fantasma. Ella estaba muerta y que apareciera ahora hizo brotar la esperanza otra vez en su corazón.

Sin embargo, no tuvo que pasar ni un segundo para que se diera cuenta de lo que había pasado. Su alegría por volver a ver a Irina, por descubrir que realmente seguía viva duró muy poco. Acaba de entrar con un arma en la mano y ahora Juan estaba muerto.

Realmente a José Luís no le importaba demasiado la muerte de Juan. Durante un tiempo creyó que eran amigos, pero poco a poco se dio cuenta de quién era realmente Juan y sobretodo últimamente incluso había soñado con matarle él mismo. Pero eso eran fantasías.

- Estás viva -dijo al final José Luís, obviando el tema de la muerte de Juan y centrando sus pensamientos en Irina.
- ¿Acaso lo dudabas? -preguntó Irina con media sonrisa en la boca.
- Creía que habías muerto... -comenzó a decir, pero en ese momento comprendió gran parte de la historia. Juan les había contado que Irina había muerto en sus brazos.

José Luís comenzó a atar cabos y en su cabeza comenzó a tomar forma una historia totalmente diferente de lo que creía haber vivido hasta el momento. De repente, el darse cuenta de que Juan le había mentido tan descaradamente sobre algo tan grave cambió la percepción de todos los hechos recientes y comenzó a ver detalles en cada conversación, en cada encuentro, en cada palabra de Juan. Ahora comprendió que desde el primer momento le había estado utilizando.

Habían utilizado la muerte de Irina para que tuviera una razón por la que luchar. Esta idea le hizo enfurecer. Y de repente, comenzó a recordar detalles de su vida pasada, antes de la guerra. Comenzó a recordar los motivos por los cuales comenzó a luchar y empezó a ver demasiadas similitudes.

De pronto comprendió que lo que Juan le había hecho, ya se lo habían hecho en el pasado. La muerte de su amada a manos de los rebeldes. Comenzó a dudar de las palabras de los cargos militares que le ayudaron tras el ataque. Los rebeldes no habían atacado de aquella forma hasta entonces, y no lo hicieron después. Comprendió que aquel ataque fue realizado por el propio gobierno contra su pueblo para conseguir más apoyo popular y para tener una escusa para usar la fuerza.

- Ahora lo comprendo todo -comenzó a decir José Luís mientras las lágrimas inundaban sus ojos- Juan me dijo que habías muerto cuando empezaba a dudar de todo y utilizó tu muerte para motivarnos...
- En cierta forma se podría decir que no mintió -empezó a contar Irina con una voz tranquila y pausada-. Después de la muerte de Felipe huí. Tenía muchísimo miedo y lo único que quería era esconderme y olvidar todo el tema. Y así lo hice. Ese mismo día salí de la cuidad, y me alejé todo lo que pude.

» Durante mucho tiempo tuve miedo. No era miedo a la muerte, ni al cambio, ni a nada en particular, era un miedo más animal, no razonado. Viví durante mucho tiempo paralizada por ese miedo, pero poco a poco volví a recobrar la cordura y a perder el miedo.

» Cuando desapareció el miedo irracional apareció el verdadero miedo. Yo conocía todo el plan, sabía lo que iba a pasar y sabía lo que estaba pasando. Sin embargo, este miedo racional no me paralizó, sino que hizo todo lo contrario. Sabía que tenía que evitar que el plan se completara y sabía que yo era una de las pocas personas que podía frenar esto.

- Pero el plan está funcionando -replicó José Luís con desgana y pesimismo.
- Nada de eso -contestó Irina energéticamente-, supuse que en la ciudad tendríais un bloqueo informativo. He visto tus preguntas e inquietudes por la red, y ahora sé que no sabías la mitad de la historia. Intenté contactar contigo, pero supongo que el bloqueo habrá impedido que te llegara ninguno de mis mensajes.
- Entonces, ¿las noticias que he estado leyendo no son correctas?
- Supongo que no -contestó Irina-, Esta es la única ciudad en la que el levantamiento ha prosperado. Aún hay revueltas por todo el mundo, pero son minoritarias y en su mayoría están controladas.

» La simple existencia de esta ciudad es lo único que mantiene las esperanzas en los grupos capitalistas. Y por eso estoy hoy aquí. Nos ha costado mucho trabajo llegar hasta aquí.

José Luís volvía a estar confundido. Otra vez se le desmoronaba el mundo conocido, ya no sabía qué era verdad y qué no. Sin embargo no le importaba. Ya estaba cansado de tanta lucha sin sentido. Ya no sentía rabia ni miedo.

- Sinceramente me alegra que hayáis tomado la ciudad -dijo José Luís, y miró el cuerpo de Juan rodeado de sangre-, ¿pero realmente era necesario matar a Juan?
- ¿No lo comprendes? Vosotros dos habéis comenzado todo esto. Juan y tú habéis dejado de ser personas para convertiros en símbolos. Y hemos decidido, y créeme, no ha sido una decisión fácil, que la única forma de evitar futuras muertes es con la destrucción de los símbolos.

José Luís leyó entre líneas y rápidamente comprendió a lo que realmente había venido Irina, el objetivo no era tomar el control de la ciudad, sino acabar con Juan y con él.

- Ahora conozco mi destino, lo comprendo y lo asumo. Realmente mentiría si dijera que no he esperado este momento, desde que todo esto comenzó he vivido con el temor a la muerte. Pero nunca imaginé que sería de esta forma.

» Ahora que he llegado a comprender la situación me arrepiento de todo lo que he hecho. Me arrepiento de muchas cosas y me avergüenzo de mi egoísmo. He provocado mucho sufrimiento y muchas muertes por el simple hecho de creer que mis ideas son más valiosas que las de los demás y ahora estoy dispuesto a asumir las consecuencias de mis actos.

» Podría excusarme en el desconocimiento, podría decir que he sido engañado, podría decir que creía que tras esto el mundo sería un lugar mejor, pero ahora sé que no vale ninguna excusa, que desde el primer momento, en mi interior, sabía de qué iba esto y si estuve en el bando equivocado durante tanto tiempo fue por puro egoísmo.

» Debí ser más crítico con todas esas ideas que me han metido tan fácilmente en la cabeza. No debí creer en mi gobierno cuando comenzaron con los recortes sociales diciendo que era la única salida, no debí creer a los militares cuando me dijeron que eran otros quienes habían matado a mi novia, no debí creer a Juan cuando me dijo que el mundo ahora era peor que antes. Por eso me arrepiento, y por eso asumo mi destino.

Irina estaba llorando, el discurso de José Luís le había hecho sentirse identificada. Ella también estuvo en el bando equivocado durante mucho tiempo. Realmente fue ella quién llevó a José Luís junto a Juan y podría decirse que sin ella esta pequeña revolución no habría llegado a nada.

Lo único que diferenciaba a Irina de José Luís era que ella se había cambiado de bando justo a tiempo y él lo hacía ahora. Pero ahora era demasiado tarde.

Todo había acabado, en poco tiempo todo volvería a ser como antes y estas revueltas pasarían a ser parte de la historia.

Entonces Irina se secó las lágrimas y miró a José Luís. Éste mantenía los ojos cerrados desde que terminó de hablar. Las lágrimas ya no corrían por su cara. Parecía tranquilo y en paz.

Irina levantó el arma lentamente. Aún no veía claramente, sus ojos estaban llenos de lágrimas y el pulso le temblaba. El cañón de la pistola apuntaba al hombre que casi consiguió cambiar el mundo.