Todo es mio - cap 02 - Vestidor

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José Luís despertó. El sol iluminaba la habitación a través del gran ventanal. Estaba sólo. Recordaba el día anterior como si hubiera sido un sueño, realmente no sabía si Irina era real o un producto de su imaginación.

Se levantó de la cama y se acercó lentamente hacia la puerta. Andaba con cierta dificultad, la edad y el largo periodo en cama no le dejaban moverse con soltura. José Luís abrió la puerta y se asomó al pasillo.

Al salir por la puerta se encontró a Irina, sentada en un sillón, esperando pacientemente mientras miraba un cuaderno. En ese momento recordó con total nitidez la charla del día anterior y fue nuevamente consciente de su edad.

- Buenos días -comenzó diciendo Irina mientras cerraba el cuaderno y se levantaba-. Hoy hace un día estupendo. Te has despertado temprano, bien, así tendremos tiempo de ver más cosas.
- ¿Dónde está el baño?
- Ah, sí, es verdad, lo siento. ¿Ves esa puerta de ahí? -Irina señaló una puerta que estaba frente a la habitación-, pues eso es. Te espero aquí.

Toda la ropa que llevaba José Luís era un camisón de hospital verde. No llevaba ni ropa interior, ni zapatos. El inodoro era tal y como lo recordaba. Mientras satisfacía sus necesidades básicas pensó que tal vez no habría cambiado tanto el mundo.

Cuando salió del servicio Irina estaba esperándole de pié en la puerta.

- Vamos, lo primero que vamos a hacer hoy es conseguirte algo de ropa e ir a tomar un buen desayuno.

Comenzaron a andar por el largo pasillo. De vez en cuando se cruzaban con alguna persona que siempre saludaba amablemente. José Luís tenía muchas dudas aún.

- Entonces, ¿qué pasó con la guerra? ¿Ganamos finalmente?
- No, -contestó Irina negando con la cabeza- en una guerra nunca hay un ganador, todo el mundo pierde.
- Quiero decir, que conseguimos evitar que los rebeldes tomaran el mando, ya que aún sigo vivo.
- No. Los rebeldes acabaron haciéndose con el poder y establecieron las bases para la nueva sociedad en la que hoy vivimos.

Cruzaron un pequeño arco sin puerta y se encontraron frente a unas escaleras con una ligera pendiente.

- Tenemos que bajar por aquí, en este mismo edificio hay un vestidor donde podrás conseguir ropa más adecuada. -Dijo Irina.

José Luís comenzó a bajar las escaleras mientras seguía procesando la información que la joven le estaba dando.

- ¿Entonces quiere decir que soy un preso? ¿Eres tú la encargada de vigilarme?
- No. No eres ningún preso. Eres totalmente libre. Yo estoy aquí para enseñarte a vivir en este mundo desconocido para ti, pero no estás obligado a escuchar mi consejo.
- Resulta realmente extraño. Nunca creí que pudiéramos perder la guerra. Teníamos las armas. Los rebeldes no eran más que población civil con palos y piedras. ¿Cómo llegó a pasar?
- El gran triunfo de los rebeldes comenzó cuando la comunidad científica se posicionó a favor de los mismos. Durante los cinco primeros meses de revueltas los científicos comenzaron a investigar el desarrollo de armas no letales. Fruto de esta investigación fue la "Nana". Que fue la bomba que acabó con vuestra resistencia.

Finalmente llegaron al último piso y se dirigieron a una gran puerta en la que ponía "vestidor". Se cruzaron con un par de personas que andaban por allí, sin prisa alguna.

- Por aquí -dijo Irina abriendo la puerta del vestidor-, aún es temprano, así que no habrá mucha gente.

El vestidor parecía una gran tienda de ropa. Había un gran número de perchas con ropa organizada por colores y por tallas. Al fondo había varias cabinas para cambiarse de ropa. Junto a esta cabinas había grandes cestos, al parecer de ropa sucia.

José Luís se paró frente a Irina.

- ¿Arma no letal? -Estaba aparentemente irritado-, creo que dejar a alguien en coma durante cuarenta años es algo peor que la muerte.
- Ese no era el objetivo de "Nana". En teoría los efectos duran entre ocho y diez horas. Pero hubo gente a la que le afectó de manera más grave. Tú eres el último que ha despertado. El resto de durmientes empezaron a despertar al cabo de dos años. Tu caso es algo especial.

Irina tocó levemente el hombro de José Luís, este no realizó ningún movimiento. Era agradable el contacto, tranquilizador. Aún así, José Luís parecía algo irritado.

- ¿Tan fácil fue? ¿Me estás diciendo que tras dormir ocho horas el ejercito de la Defensa de la Humanidad no siguió luchando?
- Así es. Tras utilizar "Nana", los rebeldes desarmaron al Ejercito, y la mayoría fueron encarcelados en centros improvisados para evitar conflictos mientras se establecía el nuevo orden. En estos centros se educó a los integrantes del Ejercito y en pocos meses la gran mayoría de los encarcelados ya estaban integrados en la sociedad.

José Luís no sabía que hacer o qué decir. Decidió no discutir y centrarse en el siguiente paso, que era conseguir algo de ropa.

- Bueno, ¿y cómo funciona esto? Preguntó José Luís.
- Bien, elige la ropa que más te guste. Si miras a la pared del fondo verás una pantalla en la que se indican las condiciones climatológicas de hoy, así que elige la ropa en consecuencia. Te recomiendo coger unos vaqueros y una camiseta de manga corta, hoy tenemos un agradable día primaveral.

El joven hombre, ahora en un cuerpo bastante más viejo de lo esperado, cogió la ropa sin buscar demasiado. Algo de ropa interior, unos vaqueros y una camiseta. Nunca se había preocupado por la moda. Se dirigió a una de las cabinas y allí se vistió.

Al salir dejó el camisón en uno de los grandes cestos que había al lado. Irina sonreía, parecía bastante contenta.

- Te sienta muy bien la ropa. Vamos a comer algo. -Irina comenzó a andar hacia la puerta por la que habían entrado.
- ¿Y ya está? ¿Cojo esta ropa y me la pongo?
- Oh, sí, perdona. Esto es un vestidor. Hay uno en casi todos los edificios. ¿Ves ese cartel? -Irina señaló un pequeño cartel que había junto a la puerta, en el que aparecía un dibujo de una camiseta.- Eso indica que es un vestidor. Normalmente se encuentran junto a las duchas, pero este edificio es algo viejo y sólo tiene vestidor.
- La ropa usada se coloca en los cestos, como bien has hecho. Esa ropa se lavará y se pondrá en el mismo vestidor. -Continuó diciendo Irina.

José Luís se miró a sí mismo en el espejo de arriba abajo. Estaba algo confuso respecto a los vestidores.

- ¿Me estás diciendo que estoy llevando ropa que ha llevado otra persona?
- Sí. Aunque está recién lavada y desinfectada. Cuando una prenda está muy deteriorada se recicla. Y de vez en cuando traen ropa nueva.

Irina se volvió de nuevo hacia la puerta y comenzó a andar.

- Vamos a comer, hay un comedor en el edificio de enfrente. Supongo que a estas horas ya habrá café y pan tostado.

José Luís siguió a la joven. Se acababa de dar cuenta de que en realidad tenía bastante hambre.