Capítulo 6 (La Huida)

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Sigilosamente, Esteban continuó andando a gatas por los conductos de ventilación, gracias a los planos que le había enseñado su amigo Eduardo, no tuvo ningún problema para llegar hasta la sala de juegos.

Se escuchaban muchas risas, la gente parecía divertirse mucho. Había muchas personas jugando al billar, mientras otros jugaban a las cartas, observó Esteban desde la rejilla del conducto. Justo por debajo de él, se hallaban cuatro personas sentadas en una mesa, jugando a las cartas y bebiendo cerveza, de pronto se escucho:

- Joder Marcus, otra vez nos has ganado, llevas cinco partidas seguidas.

- La suerte esta de mi lado. - Exclamó Marcus, con una sonrisa dibujada en su rostro.

- Bueno pues yo voy al baño, que llevo meándome ya un buen rato. - Dijo uno de los allí presentes en la mesa.

- Pero no tardes mucho que os voy a dar otra paliza a todos. - Exclamó Marcus, sonriendo con más descaro todavía que la vez anterior.

- Bueno chicos, vuelvo en seguida. - Y se fue a paso ligero camino del baño.

Esteban estaba muy inquieto, ya que sabía que en el baño descubriría el cadáver y no tardarían en dar la alarma. De pronto se escucho un móvil, era el de Marcus.

- Sí, dígame.

- Marcus, estamos intentando descifrar los documentos del maletín, pero nos es imposible, necesita un programa de desbloqueo del que nosotros no disponemos. - Dijo un miembro del grupo encargado de descifrar los documentos del maletín.

- Bueno, ¿y tenéis algún plan?

- Sí, conocemos una persona capaz de descifrar esto sin problema alguno, pero se encuentra a cuatro kilómetros de aquí.

- Por eso no hay que preocuparse, venga coged todos los documentos y poneros en contacto con esa persona, que no disponemos de mucho tiempo, estos documentos son sumamente importantes.

- Vale, pues vamos para allá, cuando tengamos noticias te llamamos.

- Muy bien, que así sea, estaré esperando la llamada. - Marcus colgó el teléfono y se dispuso a decirle a sus compañeros lo ocurrido.

Dicho todo, todos se incorporaron para abandonar el edificio. Esteban estaba muy enojado, todo lo que había pasado para llegar hasta allí, para nada, para ver como se iban todos con su preciado maletín a otro lugar, cuyo paradero desconocía.

Cuando se disponían a salir, al fondo del pasillo se escucho un grito muy fuerte.

-``¡Hay un cadáver en el baño!´´ Chicos aquí hay alguien que debe de estar espiándonos, Frank esta muerto, alguien lo a asesinado. - Todos se quedaron anonadados, no se esperaban tan desagradable noticia.

- Esto no va a quedar así, vamos a buscar a ese entrometido y le vamos a dar una lección. - Dijo uno de los mandamáses del grupo.

Ya no había tiempo que perder, le estaban buscando, y él seguía en el conducto de ventilación del sótano. Con decisión, Esteban agarro la rejilla y la forzó hasta conseguir desprenderla del conducto, salto con mucha agilidad y sin hacer mucho ruido, una vez dentro, solo tenia que conseguir apagar los fusibles antes de que lo descubriesen. Lo difícil era llegar hasta los fusibles, ya que todos estaban buscándolo por todas las habitaciones.

Se escondió debajo de la barra donde servían las bebidas, solo podía esperar, se escuchaban las voces y los movimientos de muebles arrastrándolos, cada vez estaban más cerca de él.

Entraron a la sala de juegos, empezaron a ponerlo todo boca abajo, se acercaban cada vez más y más a la barra, estaban a punto de descubrirlo y él no podía hacer nada, eran muchos. De repente uno de ellos gritó:

-¡Mirad ahí, el conducto de ventilación! ¿Os habéis dado cuenta? Falta la rejilla, debe de haber escapado por ahí, meteos dos por el conducto mientras nosotros seguimos buscándolo por las demás habitaciones.

De pronto los hombres que estaban a un paso de la barra, se dieron la vuelta y procedieron a subirse por el conducto de ventilación, los demás salieron de la habitación para seguir buscándolo. Había estado muy cerca de ser descubierto, pero tuvo suerte, quizás demasiada. Muy silencioso y sigiloso, salió de la sala para poder acceder a la sala de los fusibles, ya que ésta también había sido registrada por aquellos hombres que lo buscaban desesperadamente para matarlo. Una vez allí apagó todos los fusibles, y lo dejo todo muy oscuro, no se veía nada.

Sacó de su mochila las gafas de visión nocturna y se las colocó, ya jugaba con mucha ventaja, pero aún así, no disponía de mucho tiempo, tenía que escapar como fuera, echó a correr hasta la puerta de salida, tardo ocho minutos en poder acceder a ella, pero lo consiguió y pudo huir.

Una vez fuera, corrió como nunca lo había echo hacia el coche de Eva que se encontraba dos calles por detrás de aquél edificio gigantesco.

Cuando llego al coche no pudo dar crédito a lo que veían sus ojos, la ventanilla del conductor estaba reventada, y Eva no se hallaba en el vehículo. Esteban se puso a temblar, estaba muy nervioso, se acercó al coche y leyó una nota que le habían dejado en el asiento el cual minutos antes había sido ocupado por Eva.

- Si la quieres ver con vida, te espero a las 22:00 en la cafetería, no hace falta que te diga cual, ¿no? Tú ya lo sabes. Si llamas a la poli o haces alguna tontería, olvídate de ver a tu amiguita con vida.

Esteban estaba destrozado, no sabía que hacer, miró el reloj y solo faltaban cuarenta y cinco minutos para asistir a aquella maliciosa cita, no podía faltar, si algo le pasara a Eva no se lo perdonaría nunca.

Comments

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Monigote's picture

me ha encantado. vaya hermanito, no sabia que tenias esa vena de escritor. ya tengo ganas de leer el siguiente capítulo ¿quién lo hará?